Conjuro Satánico: tenía planeado matar a tres personas en Misiones

Ramon E. Salina Filmaciones
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Omar V. detenido en Campo Viera, habría dejado en un papel escritos con sangre los nombres de las víctimas que el debía matar.
Atemorizados. | Los hijos de Braga sin consuelo y con miedo ante la posible represalia de los miembros de una secta. | Foto: Gentileza César Lasso

El asesinato de Julio Argentino Braga (87), en manos del supuesto integrante de una secta satánica que se reúne en dos barrios obereños, despertó el terror en esta pequeña localidad y más aún desde que corrió el rumor sobre la existencia de una lista integrada por tres personas a los que debía dar muerte.

Si bien ese papel supuestamente escrito con sangre no fue hallado por la Policía, los vecinos recordaron las andanzas sospechosas de Omar V. (23), hijo de una empleada municipal y único detenido tras confesar ser el autor del crimen.

En ese contexto, se supo que el mismo viernes en que el muchacho apuñaló por la espalda al anciano, también mantuvo cautivo a un niño de corta edad y hasta llegó a rozarlo con el filo del mismo puñal aún sangrante, pero por causas del destino la criatura se salvó y corrió en busca de la protección de su madre, a quien contó lo sucedido.

Mucho más macabro es que a esa misma criatura -a decir de los vecinos- empuñando aún el cuchillo, el acusado le habría manifestado sobre sus intenciones asesinas e incluso, hasta le contó por qué lo hacía y qué tiempo disponía para cometer los crímenes.

Por eso, el relato del chico fue clave para atrapar al confeso asesino, puesto que al enterarse del peligro que corrió su hijo, la madre avisó a la Policía y pudieron dar con el sujeto, que ya había desechado el arma homicida en un yerbal.

Sin medir consecuencias, en esa breve confesión ante el niño el acusado hizo mención sobre alguna cuestión religiosa como disparador de su violencia fatal y es por eso que el caso tuvo un giro tan inesperado como macabro, relacionado con algún tipo de ritual religioso.

Refuerza esa hipótesis las palabras del hombre frente a los investigadores el mismo día de su detención, ya que más allá de reconocer su culpa, sin muestras de remordimiento manifestó que “esta noche tengo que matar a otras personas”.

Si bien no dio detalles sobre la identidad de sus víctimas, la gente con quien tenía algún tipo de relación espera con una mezcla de ansiedad y temor conocer el contenido de esa supuesta lista. Temen que el baño de sangre continúe.

“Todos cuentan que esa lista existe, por eso tenemos miedo de que otro la encuentre y siga matando, porque si bien uno está detenido, otro asesino de esa misma secta diabólica puede venir y terminar el trabajo”, manifestó un vecino de la familia del detenido.

Fuentes ligadas a la investigación confiaron que en los próximos días el acusado será llevado ante profesionales para que evalúen su grado de lucidez mental y asimismo se espera que en breve comparezca ante la Jueza de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat.

“Aterra que se haga el loco”
Las tres hijas de Braga llegaron desde Buenos Aires para despedir a su padre y con los ojos llenos de lágrimas lamentaron no haber sido demasiado insistentes para llevarlo a vivir con ellas a la capital del país. “Jamás quiso dejar su tierra, él amaba trabajar la chacra y por eso nunca quiso ir a vivir con nosotras a pesar de que le insistimos muchas veces”, reconoció Norma, quien pidió justicia para su padre y que se investigue a fondo la existencia de esa supuesta secta.

El temor es que esa teoría haya sido un argumento del detenido para apaciguar el peso de la ley y en ese sentido, Omar Braga explicó que “nos aterra pensar que se haga pasar por loco y que la Justicia no sea tan dura como pretendemos, porque mató a una persona que ya no se podía defender por la edad”.

“Vamos a insistir para que más allá de que el asesino sea condenado, se investigue a fondo y puedan dar con los otros responsables”, agregó Cesar, quien describió al detenido como “tipo serio, solitario y a simple vista se notaba que andaba en algo raro, por su mirada perdida y con los ojos rojos siempre. Lo conocemos, conocemos a su familia porque son empleados de la Municipalidad”.

“Creo que evidentemente se trata de un tipo que está enfermo. Es difícil de entender que alguien con un grado de normalidad haga estas cosas”, opinó.

El viejito alegre
Julio Braga vivía solo en su chacra y como pionero, era muy conocido en el pueblo al punto que lo conocían como “el viejito alegre”.

Su avanzada edad no le era impedimento para llevar adelante el trabajo de la chacra y prueba de ello son las plantaciones que tenía en un espacio de unas once hectáreas, en una zona de chacras distante a unos tres mil metros de la ruta nacional 14.

Vecinos de ese lugar mencionaron que el detenido visitaba asiduamente al anciano en su casa de madera y gozaba de toda su confianza. Por lo que no le fue difícil asestarle la puñalada que le atravesó el corazón.

Media hora antes de que lo encuentren sin vida, lo vieron salir a tranco lento de su propiedad, llevando dos bolsas con alimentos. Dos días antes, en su billetera tenía dos mil pesos, que desaparecieron de la escena del crimen.

Más allá de las circunstancias, su muerte fue un golpe muy duro porque “era un ejemplo de persona, trabajador incansable que no molestaba a nadie y siempre estaba con una sonrisa, se ganó el respeto de todos”, describió Carlos Palacios, que vive frente a lo de Braga.

Fue su señora quien vio al anciano salir de su casa y media hora después, un policía avisó de su deceso. “Lo fui a ver, pobrecito, estaba acurrucado y todavía chorreaba sangre. Una pena que lo mataron así, era un gran hombre y no se merecía este final”, concluyó.

En esa misma sintonía, Valmir Natividad describió la forma de vida de Braga y contó que “siempre se lo veía trabajando, sin problemas con nadie. Es un hecho que nos sorprendió a todos y nos dejó con mucho miedo, porque nos puede pasar a cualquiera”.

Los dos vecinos acudieron a la sepultura del anciano y contaron que durante el velatorio “no se habló de otra cosa más que de la supuesta secta satánica” e incluso, sobre eso “un pastor evangélico se mostró temeroso de que esto ocurra en el pueblo”.

“Hay tantas iglesias que uno no sabe a quién creer, pero lo peor es que todas se escudan en Dios para hacer sus cosas y después salen estos loquitos a matar en nombre de Dios”, dijo Natividad, en tanto que Palacios se mostró preocupado por los delitos que están ocurriendo en la zona y agregó: “Trato de cuidarme y pido a Dios que me proteja”.

 

Sospechosos con ropa negra
El Territorio recorrió el barrio San Miguel y Cien Hectáreas de Oberá, donde supuestamente está ubicada la secta que hizo mención el acusado y si bien los vecinos reconocen que se dan reuniones ocultas en precarias construcciones identificadas como iglesias, pocos se animan a contarlo abiertamente.

La mayoría de esos templos son de culto evangélico o al menos eso dicen en su inscripción, pero lo cierto es que proliferan al punto de que hay una cada dos manzanas.

“En los últimos años se abrieron muchas iglesias en el barrio, pero muy pocas son abiertas a la comunidad. En su mayoría se cierran y uno no sabe qué ocurre adentro, más allá de saber que alaban algo por los gritos”, dijo un vecino atrapado entre dos templos.

El mismo hombre, que pidió no identificarse, contó que en varias oportunidades observó la presencia de personas vestidas de negro en una precaria casita de madera que funciona como templo.

“Es sospechoso por la hora y la zona. Bajaban de los autos sigilosamente y todos vestían la misma ropa negra. No se escuchaba más que algún grito de vez en cuando, pero qué pasaba en el interior no sé decirte, más allá de que llamaba la atención”, agregó.