Tensión en Jardín América

 Toman de rehén a una familia, destruyen una cabaña y escapan: sería un “mensaje”

ESCENA DEL CRIMEN. Una de las cabañas del complejo turístico. En 2008 fue escenario del violento homicidio.

• Seis ladrones armados irrumpieron en un complejo turístico del Tabay • Encañonaron al cuidador, a su mujer y a sus hijos • Se llevaron sólo un teléfono celular, pero causaron daños importantes en un “alquiler” •

JARDÍN AMÉRICA. Aunque la Policía no descarta nada, la coincidencia de lugar y “modus operandi” llama la atención de los investigadores. Al menos para un grupo de ellos, no sería una mera coincidencia la pesadilla que vivió en la madrugada de ayer el cuidador de un predio turístico de cabañas, quien fue tomado de rehén junto a su familia durante dos horas por un grupo de criminales, en el mismo complejo donde hace casi cinco años fue torturado hasta la muerte Zenón Araujo (56).
Un mensaje. Así fue catalogado en aquel momento el crimen de quien en vida fuera primo del ex intendente de Jardín América, Luis Araujo. Y esa parece ser la principal hipótesis que se mantenía anoche en torno al violento asalto perpetrado en el parador emplazado sobre el acceso al Salto Tabay.
Esa teoría no sólo se apoya en que el hecho ocurrió en el mismo lugar y otra vez fueron, por lo menos, seis delincuentes armados. Las fuentes le contaron a PRIMERA EDICIÓN que llama la atención y mucho el pedido de los ladrones -que tenían el “dato” sobre una suma de dinero- a la víctima, la destrucción que provocaron en una de las cabañas de alquiler y el magro botín con el que huyeron, apenas el teléfono celular del cuidador. En medio de otras aristas, la investigación continuaba anoche.

Madrugada de terror
Todo sucedió alrededor de las 3 de ayer en el paraje turístico “Punta Jardín”, un complejo de cabañas emplazado en el kilómetro 1.442 de la ruta nacional 12, sobre uno de los accesos al Salto Tabay y unos seis kilómetros al norte de Jardín América.
A esa hora, el cuidador del predio, de 37 años, descansaba en la vivienda de servicio del lugar junto a su mujer y los tres pequeños hijos de la pareja -todos menores de edad- cuando escuchó bocinazos que provenían desde afuera.
El empleado pensó que se trataba de turistas que planeaban pasar la noche en el lugar. Salió y se encontró con cuatro hombres que supuestamente viajaban en dos motocicletas tipo cross. Caminó algunos pasos y cuando estaba a punto de pasarle la mano a uno de ellos y ofrecerle los servicios de alojamiento, comenzó la pesadilla.
Uno de los ladrones, es cierto, primero le pidió una cabaña. Sin embargo, cuando estaba por estrechar la mano del cuidador, extrajo de entre sus prendas un arma de fuego con el que le apuntó a la cabeza.
Si bien no está confirmado, todo indica que los otros tres malandras también exhibieron armas de fuego con las que apuntaron entre todos al desprevenido cuidador. No se estableció si se trató de revólveres o pistolas.
Bajo amenazas de ejecutarlo en ese mismo momento, el grupo armado obligó al hombre a ingresar a la vivienda de servicio, donde su concubina y los pequeños se encontraban descansando. Enseguida, los ladrones tomaron control definitivo de la situación y encañonaron a la familia entera. Los obligaron a sentarse en el piso y nunca dejaron de apuntarles, según le contó luego a la Policía el cuidador.
Siempre bajo amenazas y con los niños en la mira, uno de los delincuentes “copó la parada” y le exigió al empleado una importante suma de dinero que presuntamente los propietarios del complejo -familiares del ex intendente Araujo- guardaban en una de las cabañas reservadas para uso propio.
Ante el temor de resultar herido o incluso perder la vida a disparos frente a su mujer y sus hijos, el empleado llevó a los ladrones hasta el lugar en donde se guardan las llaves del resto de las cabañas. Allí les entregó la del “alquiler” que buscaban.
Con esa llave en su poder, dos de los malhechores tomaron al cuidador y caminaron hasta dicha cabaña. Según el denunciante, en ese lugar había otros dos delincuentes que no había visto anteriormente y que aguardaban por sus cómplices.
El empleado contó entonces que parte de esos ladrones ingresaron al lugar en busca de la suma de dinero, que resultó intexistente. Entonces, se tomaron varios minutos en provocar graves daños en pisos, paredes y mobiliarios.
Sin el botín que decía buscar, el grupo delictivo le sustrajo entonces un teléfono celular marca Samsung, modelo GGT-E3300L de color negro al cuidador. Siempre a punta de pistola, lo trasladaron nuevamente hasta la vivienda de servicio, donde lo encerraron junto a su familia, alrededor de las 5 de ayer.
Una vez que los ladrones escaparon, el cuidador logró liberarse de su encierro a través de una ventana y se dirigió hasta la comisaría de Jardín América, donde radicó la correspondiente denuncia.
Minutos después, efectivos de esa dependencia y de la División Criminalística de la Unidad Regional IX, con asiento en la misma localidad, arribaron a la escena y llevaron adelante las pericias correspondientes.
Anoche, al cierre de esta edición, uniformados de la comisaría y de lnvestigaciones de la UR-IX trabajaban en el caso, en busca de pistas que permitieran establecer la identidad de los asaltantes.
Sobre el hecho en sí, los detectives oficialmente no descartaban ninguna hipótesis, aunque una fuente bien informada le contó a este diario que la teoría de un “mensaje” tenía sus fundamentos debido a las razones antes mencionadas. La investigación está en manos del magistrado Éctor Acosta, al frente del Juzgado de Instrucción 1 de la Cuarta Circunscripción Judicial, con asiento en Puerto Rico.

El recuerdo de un crimen atroz en el mismo lugar, cinco años antes

Zenón Araujo (56) fue masacrado en una prolongada sesión de torturas entre la noche del miércoles 5 y la madrugada del jueves 6 de noviembre de 2008, en el mismo lugar donde ayer un grupo armado volvió a golpear.
Araujo era primo hermano de quien en ese momento era intendente de Jardín América, Luis Araujo, y propietario del complejo turístico que en ese momento se llamaba “Cabañas del Bosque”.
La crónica policial indica que alrededor de las 20.30 de ese miércoles arribaron al complejo unos ocho delincuentes vestidos con uniformes similares a los utilizados por Gendarmería Nacional.
Todos estaban fuertemente armados, aunque solamente uno de ellos, con marcado acento porteño, era quien daba las órdenes.
A Araujo lo sacaron de la cabaña en la que estaba con su familia y lo llevaron a otra de las viviendas del predio. Los ladrones -que pedían entre 300 mil y un millón de pesos- lo picanearon y acabaron con la sesión de torturas colocándole una bolsa en la cabeza, que le provocó un paro cardiorrespiratorio traumático.
La principal hipótesis del caso fue un “ajuste de cuentas” vinculado a presuntos negocios oscuros. El caso, desde aquel momento, permanece impune.