JARDIN AMERICA: Perfil irregular en la Ruta Provincial 7

En los últimos tiempos la Ruta Provincial 7, que une la Ruta Nacional 12 y la ciudad de Aristóbulo del Valle, ha generado varias noticias.
Su reparación con modernas máquinas, accidentes, la localización del parque industrial de Jardín América a pocos kilómetros de la ruta 12 que cambió para siempre el paisaje de la zona, la construcción del “Parador de la Ruta 7″ donde los productores de la región del valle del Cuñá Pirú comercializan sus productos y tantas otras “novedades”.
Entre esas novedades la ruta 7 una vez más está dando que hablar pero ésta vez no por su buen estado, sus banquinas limpias, ni sus puentes con las barandas eternamente rotas, ésta vez una obra sin señalización ha puesto en riesgo la vida de varios conductores y si la situación no se revierte pronto las posibilidades de que un accidente mayor ocurra son muy altas.
A casi ocho kilómetros desde la intersección de la ruta provincial 223 (que pasa por Ruiz de Montoya) transitando hacia Jardín América desde Aristóbulo del Valle nos encontramos con diez “lomos de burro” a dos metros de distancia cada uno.
Con un ancho de 25 cm y siete centímetros de alto no sólo atraviesan la ruta sino que continúan en las banquinas donde ya son pequeños montículos.
Transitando hacia la ruta 12 nada advierte al conductor que se va a encontrar con semejante sorpresa, no se los ve de día a menos que el vehículo esté casi encima de los “lomitos” y de noche se transforman en una trampa.
En el sentido contrario, o sea hacia Aristóbulo desde la ruta 12, a pocos metros de los “lomitos de burro” hay un cartel que dice “ATENCION” Próximos 10 km zona de… y a renglón seguido un ícono que no está reconocido entre las señales de tránsito en vigencia, lo más parecido es una que indica una “superficie irregular” o no ideal para transitar.
Lo llamativo es que el cartel es de color naranja y negro, colores que se usan para las señales de tránsito provisorias que según la Dirección Nacional de Vialidad indican los cambios ocasionales en la vía, o la presencia de trabajadores y maquinarias en la misma” habitualmente ordenan la circulación de los vehículos en zona de obras recordemos también que las señales permanentes son negras y amarillas.
Estacionar cerca del lugar y observar las diferentes reacciones de los conductores se torna sino atractivo al menos curioso, cada uno reacciona como puede, hay frenadas bruscas, intentos de encarar por la banquina, otros pasan como vienen y se enteran cuando ya están encima y a los saltos, otros frenan más adelante y algunos se bajan a sacarse la yerba del mate que se les cayó encima y se desparramó por todo el habitáculo.
La razón de la existencia de semejante obra sigue siendo un misterio, lo único que hay medianamente cerca es un caserío de los aborígenes del lugar.