• Fueron a parir a los hospitales públicos de Puerto Rico y Jardín América y sus hijos fallecieron •

Denuncian que personal de salud les cobró para hacerles la cesárea •

PUERTO RICO. Romina Villamayor (25) había llegado muy ilusionada al hospital de esta ciudad para que naciera su primera hija. Iba a ser el mejor regalo del Día del Padre, aquel 19 de junio de 2010. Sin embargo, esa fecha está marcada por la tristeza: su hijita, que debía nacer al amanecer, nació a la tarde, tras varias horas de trabajo de parto, y falleció a los pocos minutos.
A cuatro años de ese terrible momento, Romina se puso al hombro la investigación de su caso. Sacando fuerzas de donde puede, recientemente se enteró de que durante el parto no llegó a dilatar más de 3 centímetros -para que se dé el parto vaginal, la dilatación debe ser de 12- y, pese a eso, según contó Villamayor, le negaron la cesárea, aunque se la terminaron haciendo luego de que ella pagó la intervención (hecho ilegal, ya que se trata de un hospital público).
Es por eso que hoy esta joven busca contactarse con todas las madres a las que les hayan cobrado o pedido dinero para realizarles alguna práctica médica en hospitales públicos o que hayan padecido malos tratos durante el parto: gritos, no ser informadas sobre qué le están haciendo o cómo está el bebé, o no permitir el ingreso de un acompañante a la sala de partos, como lo ordena la Ley 2.5929 de Derechos de Padres e Hijos a la hora del Nacimiento.
“Si alguien ha estado en una situación donde les hayan cobrado o pedido abonar una práctica en nuestro hospital, ya sea una cesárea, extracción, vacunas, inyección, parto, cirugías, etcétera, no tengan miedo ni dudas en denunciar”, manifestó en su cuenta de Facebook, solicitando a las madres y sus familias que se contacten por mensaje privado a través de esta red social.
Según indicó, “es un expreso pedido del ministro de Salud (Oscar Herrera Ahuad, con el cual se reunió esta semana) juntar estas firmas para lograr terminar con esta infracción de cobro cuando recurrimos a un lugar porque no tenemos para pagar y necesitamos atención médica”.

Tristeza infinita
Hace cuatro años soñaba darle a su esposo el mejor regalo, pero “a pocas horas del Día del Padre matan a mi hija…el tesoro más preciado y deseado que tenía”, explica en su cuenta de Facebook. “En el hospital de (Puerto) Rico, después de 18 tactos recién decidieron hacerme una cesárea”, explicó. Para ello tuvo que pagar “la mitad de los 600 pesos que me pidió ese infeliz mal nacido. Ese grito que me arrancaron de adentro cuando me dieron la triste noticia no me lo voy a borrar nunca jamás en la vida. Eso me suena una y otra vez cada día desde que se fue al Cielo”, manifiesta la joven.

Un caso muy parecido
Desde 2010 hasta hoy, en los Samic de Puerto Rico y de Jardín América se han producido muchos casos más. Varios de ellos fueron denunciados.
Uno de los más recientes es el de Mónica Silva (38), de Puerto Rico. El 17 de agosto ingresó a las 10 con trabajo de parto. Su hijo Uriel estaba sano. Ella se había hecho todos los controles prenatales. Según su relato, le realizaron tacto al menos quince veces. Pasaban las horas y nadie le informaba qué pasaba, pero ella intuía que algo no andaba bien, porque las cosas no se estaban dando como en sus anteriores partos (tienen tres hijos).
Recién a las 17, es decir, siete horas después, le practicaron la cesárea. Su hijo pesaba 4,800 kilos y nació muerto. Por estos días, Mónica intenta recuperarse y asumir esa gran pérdida, aunque nunca podrá hacerlo del todo.
En Jardín América también se repiten estas lamentables muertes. Alicia Monzón, hace dos años fue a tener a su hijo Benjamín en el Samic de Jardín América y el bebé murió a los minutos de nacer. Según denunció, también quisieron cobrarle para hacerle la cesárea. Otro es el caso de Ramona, quien hace dos años llora por haber perdido a Pedro, su bebé que nació en el Samic de Jardín.
La familia Helin también pide justicia: Narcisa, la esposa de Carlos Helin murió en una clínica de Santo Pipó en marzo pasado, al dar a luz a su octavo hijo. Su marido denunció el caso atroz en Jardín América.
Todos ellos saben que nadie les devolverá a sus hijos, madres o esposas. Pero igualmente, todas han transformado esta búsqueda de Justicia en el eje de sus vidas.
Cementerio de angelitos
Lo terrible es que, según advierten las mamás del dolor, la violencia obstétrica está tan naturalizada en la comunidad -y el personal de salud, “protegido” por los funcionarios- que incluso ya en el cementerio están demarcadas varias pequeñas parcelitas destinadas al descanso eterno de más bebés.
Hoy por hoy, futuras mamás que concurren a estos hospitales de Jardín América y Puerto Rico temen por lo que pueda ocurrirles durante el parto.
“Nada de lo que hagamos nos devolverá al ser amado que perdimos, pero es el comienzo de justicia y evitar desenlaces trágicos como el nuestro”, manifestó Villamayor, extendiendo el pedido de ayuda y solidaridad para que más personas se animen a denunciar estas prácticas ilegales como es el cobro, intención de cobro por una cesárea o malos tratos durante el parto.

Leyes que amparan

Existen varias leyes que protegen a madres e hijos a la hora del nacimiento.
Una es la Ley 25.929, de Derechos de Padres e Hijos a la hora del Nacimiento, redactada bajo influencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a la cual Misiones está adherida desde 2008. Y otra, la Ley 26.485 de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, que en su artículo 6 inciso “e” describe a la violencia obstétrica.
La línea de Salud Sexual del Ministerio de Salud de la Nación (0800-2223444) recibe denuncias por violencia obstétrica e incumplimiento de la Ley de Parto Respetado.
Existe un Plan de Parto o Nacimiento que consiste en trazar una estrategia en conjunto con el profesional que acompañe en el nacimiento. Además, la mujer tiene derecho a pedir copia de su Historia Clínica, porque le pertenece a ella.