Caminaron de Jardín América a Oberá para escapar de la explotación

Denunciaron que el patrón se negó a pagarles y los dejó a pie. Los últimos días en la tarefa sobrevivieron por la caridad de una vecina

Villalba y Vitorio denunciaron estafa de su contratante. |

Agotados, insolados y hambrientos arribaron a la localidad de Oberá tres tareferos que caminaron 140 kilómetros tras ser estafados por el sujeto que los contrató para cosechar un yerbal en la zona rural de Jardín América.

Los trabajadores denunciaron que estuvieron expuestos a condiciones de explotación laboral, pasaron hambre y durante dos semanas sobrevivieron a la intemperie bajo un toldo plástico.

Las circunstancias descriptas por Juan Villalba (55) y Germán Vitorio (19) rememoran los pesares relatados por Horacio Quiroga en su emblemático cuento Los mensú, donde dio cuenta del drama de los tareferos de principios del siglo pasado.

Cien años después, a pesar de las leyes vigentes, la creación de organismos y el presunto control que dicen realizar las autoridades del sector, la realidad indica que los peones rurales siguen atados al abuso de patrones inescrupulosos.

En diálogo con El Territorio, Villalba y Vitorio detallaron sus pesares en el yerbal de Jardín América y reconocieron que los últimos cuatro días pasaron a chipa, gracias a la caridad de la dueña de una chacra vecina que les regaló algo de harina y grasa, ya que el contratista nunca apareció con la mercadería que les había prometido.

“Fuimos para trabajar quince días y volvíamos a Oberá, pero el jueves el patrón dijo que teníamos que quedar una semana más y que no había plata para nadie. Para colmo, desde el lunes no teníamos nada de provista ni plata y tuvimos que pedir a una vecina, y teníamos que volver porque nuestras familias tampoco tenían nada. Pero no aflojó, se subió al camión y se escapó. Entonces entre tres compañeros decidimos largarnos a pie con la idea de ir haciendo dedo, pero nadie paró y tuvimos que caminar hasta acá”, comentó Villalba.

“Nos mató de hambre”
A su lado, Vitorio señaló que partieron de Jardín América el jueves, alrededor de las 16, y arribaron a Oberá el viernes a las 15.30, tras un día completo de caminata.

“Caminamos toda la noche y cuando clareó descansamos una hora, nomás. Era la primera vez que trabajamos con ese patrón y nos basureó, nos robó nuestro trabajo y nos mató de hambre. Tanto hablan de controles y leyes, pero nadie se fija por el tarefero”, subrayó Vitorio.

Ambos residen en el barrio Cien Hectáreas y tienen hijos. Mencionaron que la cuadrilla se completó con ocho tareferos de San Miguel y Villa Bonita, municipio de Campo Ramón, donde también reside el contratista.

Al respecto, Villalba aseguró que “nunca antes había trabajado con ese patrón, pero llegó a casa prometiendo grande. Como fuimos en colectivo pensé que era serio, pero allá nos tiró y nos dejó abandonados”.

En tanto, lamentó la inacción de los organismos fiscalizadores y las autoridades del área, lo que favorece el accionar de inescrupulosos. El viernes denunciaron el hecho ante la Asociación de Tareferos de Oberá, desde donde anticiparon que elevarán un informe al Ministerio de Trabajo.

“Hace más de 30 años que tarefeo y nunca vi un control en el yerbal. Ojalá algún día se termine con tanta explotación y el tarefero pueda tener una vida digna”, reflexionó Villalba.

Muerte reciente
A dos semanas del fatal accidente que costó la vida de joven 17 años que se hallaba tarefeando un yerbal de Picada Santa Rosa, municipio de San Vicente, otros dos menores continúan internados producto de las serias lesiones que sufrieron.

El hecho ocurrió en una propiedad del dueño del camión que impactó un poste del tendido eléctrico y desató la tragedia. Aseguraron que todo el personal se encontraba trabajando en forma irregular, sin seguro, ni aporte ni cobertura médica.

“Éramos casi 50 personas tarefeando, había varias mujeres y chicos”, denunció Rubén Albrindi (23), hermano de Carlos (17), quien sufrió lesiones en la cara, piernas y brazos, producto del contacto con los cables del tendido eléctrico.

El joven permaneció tres días en terapia intensiva y su recuperación demandaría varios meses, anticiparon los médicos del Hospital Samic donde se encuentra internado.

Salvo los hermanos Albrindi, los demás tareferos que se encontraban trabajando en Picada Santa Rosa pertenecen a la comunidad mbya guaraní de Fracrán. TERRITOTIO DIGITAL Foto: Daniel Villamea